Se acerca el fin de semana y os tenemos preparado un chistecito para cuando salga la vena graciosa (que será más o menos cuando comience a hacer efecto el alcohol).

Una chica que llega a la iglesia desesperada en busca de un sacertodote. Cuando al fin le encuentra le dice: ‘Padre, ¡tengo un problema!’

- ‘Dime, ¿Cuál es tu problema, hija?’

- ‘Fíjese padre que tengo dos loritas, muy bonitas, pero que lo único que saben decir es: ‘Hola somos prostitutas, ¿Quieres divertirte un rato?’

- Le contesta el cura: ‘Eso está muy mal hija, pero le propongo algo. Yo tengo un par de pericos a los que he enseñado a leer la Biblia y rezar; tráigame sus loritas, las ponemos en la misma jaula con mis pericos y ellos les enseñarán a rezar y leer la Biblia y así se les quitará lo mal habladas.’

La señorita, encantada con la idea, le lleva las loritas al día siguiente…

Al llegar con las loritas ve que los pericos del Padre están en su jaula concentrados rezando el rosario. Meten a las loritas a la jaula y fieles a su costumbre estas dicen:

- ‘Hola somos prostitutas ¿Quieres divertirte un rato?’

Y contesta uno de los pericos: ‘Hermanos, guarden los rosarios y cierren la biblia…Nuestras oraciones han sido escuchadas. ¡¡¡¡¡¡LLEGARON LAS PUTAS!!!!!!…’