Hasta ahora no sabiamos de los vicios de los animales pero viendo como se “amorra” este perrito ruso al tubo de escape para inhalar gases tóxicos podemos deducir que son igual de viciosos que los humanos

¿No se le ocurriría a alguien evitar que el pobre animal acabase medio muerto? Aunque pueda parecer gracioso no lo es en absoluto