Curioso articulo que encontramos en el consultorio médico del diario online Slttoday.com de St. Louis (Missouri, EEUU)

La pregunta al Doctor Paul Donahue es la siguiente “Mi hija se queja de que mis flatulencias son más frecuentes de lo normal. E insiste en que el gas que emite un individuo contribuye al calentamiento global. Desconozco si físicamente es posible retener dentro de mí el gas para ser más ecológica. ¿Tiene razón mi hija?”
La respuesta del Doctor, muy correcto él, se centre en explicar como se producen las aerofagias y por qué los pedos son olorosos, aquí esta la respuesta:
Se me saltan los lagrimones al leer esta historia de Wardog tan buena, que no tengo nada más que añadir.
Vaya como homenaje a todos los compañeros de soporte técnico…

El trato con lusers una tarea que requiere de habilidades que se han de adquirir con el tiempo. No es que sea algo complicado, pero hay que desarrollar el tacto. Para saber si la hostia se la das en la cara o es mejor castigarle el hígado.
Con el tiempo, uno aprende a reconocer el tipo de luser que tiene delante- o al otro lado del teléfono- sólo con escucharle durante treinta segundos. Es tiempo mas que suficiente para saber si es imbécil hasta hacer que te preguntes cómo puede seguir vivo y con todas las extremidades completas; si es un peligroso luser-pro convencido de que saber pronunciar “password” y “dirección IP” le convierte en un experto en informática que puede permitirse poner en duda tu juicio profesional y un poquito el sentido común. Treinta segundos son más que suficientes para identificar a uno del género Tolotuerzo, identificable porque, dadas tres intrucciones simples relacionadas con alguna tarea de ofimática, por ejemplo, pueden descompensar el clima con tal brusquedad que se desate un maremoto en Valladolid. El modelo “Anarrosa” te cuenta su vida como si de ello dependiese la solución a sus tribulaciones. Cada administrador de sistemas tiene su propio faunario, o incluso su propio jardin botánico de lusers en los casos más extremos. De hecho yo cuido de de varios ficus con gafas y de media docena de acelgas con corbata.
El sexo entre humanos no es tan distinto del sexo animal, al fin y al cabo los humanos somos en gran parte animales, pero resulta realmente curioso ver copular a ciertas especies…
Pero claro, muchas veces no tienen “a mano” un acompañante del sexo opuesto y acaban “buscandose la vida”…
o quizás anden un poquito “cortas” de vista y les urge una visita al oftalmólogo…
Lo que nos tiene que quedar claro es que las cosas, para hacerlas bien, mejor con calma y tranquilidad, ¿o no?