Vaaaaale, al final me tengo que rendir porque tanto escuchar por ahí eso de “porque yo soy un tsunami…” me han acabado pegando la tonadilla. Y eso que no hay nada que me reviente más que los programas de cotilleo los insulsos de Karmele, Mariñas y similares y todo lo que en la televisión huele a rosa, amarillo o el color que sea.
De todas formas tampoco es que Eurovision se merezca mucho más porque se ha convertido en un concurso casposo y amañado en el que cualquier bodrio de canción puede llegar a ganar (si tienes lo apoyos necesarios claro esta!!!)